miércoles, 11 de agosto de 2010

LOS COSMÉTICOS Y LAS MUERTAS

Como si la violencia en nuestro país fuera sólo una ficción hollywoodense, la compañía de cosméticos Estée Lauder lanzó una línea de maquillaje alusiva a las muertas de Ciudad Juárez.

Con nombres como “Juárez”, “Pueblo fantasma”, “Fábrica”, “Páramo” y algunos otros, la campaña publicitaria de estos productos usaba imágenes de mujeres cuyo aspecto era el de almas en pena, en una clara alusión a la tragedia que desde hace varios lustros azota a la ciudad fronteriza del norte de nuestro país. Lo que para los juarences es un drama de enormes proporciones, para esta compañía y sus publicistas es un asunto de glamur y superficialidad.

Desde siempre, la publicidad se ha valido de diversas artimañas para propiciar el consumo de los productos más inverosímiles. En algunos casos se han documentado estrategias promocionales ingeniosas y hasta con alguna gracia y plasticidad, pero la publicidad siempre y necesariamente será engañosa, pues tal es su naturaleza.

En el caso de la compañía Estée Lauder, existen antecedentes de campañas de “contenido social” y “de consciencia ecológica” (las comillas no sólo indican una ironía, sino también una duda razonable para averiguar lo que entienden los publicistas por ambas nociones), encaminadas a difundir la importancia que tiene la prevención en enfermedades como por ejemplo el cáncer de mama.

El carácter tramposo de todos esos afanes emerge cuando los ejecutivos autorizan una campaña como la que se alude en estas líneas, pues se necesita tener muy mala consciencia y un pésimo sentido del pudor para ofertar un producto burlándose de una tragedia que no sólo es nacional, sino, cabalmente, un crimen contra la humanidad.

Aunque MAC Cosmetics, la compañía fabricante de los productos de marras, ya ofreció donar 100 mil dólares a no se sabe qué organismo civil de Ciudad Juárez para cooperar en la lucha en contra de la violencia (así, violencia en abstracto), la campaña es una agresión más a la memoria de todas las víctimas y una muestra de la insensibilidad que rige a la economía de mercado, que todo lo trivializa y pisotea con tal de obtener el mayor lucro posible.

Este país se nos escapa de las manos todos los días, y aunque nos estamos volviendo insensibles a la violencia, todavía hay voces que se levantan para protestar en contra de estos atropellos. Hasta donde se sabe, este asunto comenzó a ventilarse a través de las redes sociales y finalmente llegó a la llamada sociedad civil, donde algunas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos han alzado la voz.

Desde hace tres años, Ciudad Juárez es la población más violenta del orbe; pareciera que ahí la muerte hubiese fijado su residencia. Mofarse de lo que ahí sucede es una acción criminal.

Entiendo que la compañía de marras es de origen norteamericano y, por tanto, jamás se atrevería a sacar un producto alusivo a alguna de sus tragedias nacionales. No veo a Estée Lauder promoviendo un bronceador que se llame “Torres Gemelas”, un delineador que se llame “Cenizas de Septiembre” o un lápiz labial llamado “Zona Cero”. Ojalá y quienes consumen los productos de esta empresa decidan un boicot en contra de la misma, pues ya es vejatorio que las víctimas del feminicidio no tengan justicia como para que todavía haya quien, como es el caso de esta compañía y sus agentes publicitarios, se burle de ellas. Tal vez, sin embargo, no podríamos esperar menos, cuando el propio Felipe Calderón se ha burlado de Ciudad Juárez sin la más mínima piedad cristiana.

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